
«Al principio me daba vergüenza hablar de mi enfermedad con mis amigos. En los talleres y convivencias de ASHEMADRID conocí a chicos como yo y aprendí a confiar más en mí mismo. Hoy me siento parte de una comunidad que me entiende.»
David supo desde pequeño que tenía un trastorno de la coagulación, pero al llegar a la adolescencia la sensación de ser “diferente” se intensificó. “Me daba miedo que mis amigos no me entendieran o que me vieran frágil. Por eso prefería callarme y no explicar nada.”
Esa actitud le hacía sentirse aislado, hasta que asistió a una convivencia organizada por ASHEMADRID. “Fue la primera vez que pude hablar libremente de lo que me pasaba sin sentirme raro. Escuchar a otros chicos contar sus experiencias me hizo sentir identificado y menos solo.”
Gracias a los talleres de la asociación, David ha aprendido a manejar mejor su enfermedad, a conocer sus límites y a no dejar que le definan. “Hoy tengo más confianza en mí mismo. Sé que puedo hacer muchas cosas si tomo mis precauciones. Y lo mejor es que ahora tengo amigos que me entienden y una comunidad en la que me siento aceptado.”

