
«Cuando le diagnosticaron hemofilia a mi hijo Javier, nos sentimos perdidos y asustados. En ASHEMADRID no solo nos explicaron todo con claridad, sino que nos acompañaron en cada paso. Ahora sabemos que no estamos solos y que Javier puede tener una vida plena.»
Carmen recuerda con claridad aquel día en el hospital. “Todo era nuevo y confuso: términos médicos que no entendíamos, pruebas, tratamientos… Nos sentíamos desbordados.” Como madre, su mayor miedo era el futuro de Javier, si podría jugar, ir al colegio o tener la infancia que merecía.
Al poco tiempo, conocieron a ASHEMADRID. Allí encontraron información clara, profesionales dispuestos a responder sus dudas y, sobre todo, familias que habían pasado por lo mismo. “Fue como respirar hondo después de mucho tiempo. No solo nos orientaron sobre el tratamiento y los cuidados, sino que también nos ofrecieron apoyo emocional. Sentimos que alguien nos tendía la mano en un momento crítico.”
Hoy, Javier participa en actividades adaptadas y convive con otros niños en su misma situación, lo que le da seguridad y confianza. “Como madre, me tranquiliza ver a mi hijo feliz y activo. Saber que cuenta con una red de apoyo me permite mirar al futuro con más esperanza.”

